La doble moral conservadora

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Jorge Aguilar Hernández

Son tiempos difíciles y confusos en los que vivimos, donde cualquier idea puede convertirse en el pretexto perfecto para desestabilizar un sistema o simplemente para llamar la atención aprovechándose de la libertad de expresión a la que tenemos derecho en este país. Vivimos en una sociedad en la que al momento de señalar nuestras distintas posturas sobre un hecho, ignoramos hacia quien dirigimos nuestros comentarios argumentando que somos iguales, pero cuando el comentario no es bienvenido nos escudamos diciendo que no existe tolerancia hacia un grupo con tal de posicionar un argumento sin sustento. También se está viviendo un momento en el que por primera vez se pueden expresar las inconformidades de una sociedad que durante años vivió reprimida ante un sistema lleno de impunidad en actos en contra de nuestros derechos. Hoy puedes insultar abiertamente a las autoridades políticas sin miedo a represalias por parte de un gobierno autoritario, y no quiere decir que esto sea bueno, pero deja muy en claro que no estamos siendo censurados como muchos juran.

Aclaro que a continuación, no pretendo minimizar aquellas luchas con causa noble, esas que han marcado la historia del desarrollo humano y que en algunos casos han costado sudor y sangre. La crítica en esta ocasión va directamente a este grupo opositor  que cada vez siente más que los privilegios desbordados a los que tuvieron acceso por años se van alejando de sus manos. Este grupo de personas que se aprovecha de la idiosincrasia de unos para engrandecer los problemas golpeando por cualquier parte a quienes les estorben en su intento por retener o regresar al poder en vez de buscar soluciones verdaderas sin importarles que al mismo tiempo están escupiendo las raíces de sus ideologías.

Y es que hoy aquellos que se dicen llamar “de Derecha” (como si eso te distinguiera de los demás en un sentido positivo) dejan en claro que desconocen el origen de dicha corriente, atacando a los “de Izquierda” por estar en contra de sus intereses, omitiendo la parte en la que se están escondiendo realmente detrás de un movimiento considerado de Izquierda. Tan sólo basta con ver que en todo Latinoamérica, los movimientos progresistas van en contra de las posturas conservadoras de la Derecha original. Por lo tanto,  hablando desde un sentido político, tomar uno de estos dos bandos marca por completo aquellos argumentos que deben tomarse como mandamientos propios al elegir una corriente.

Es triste ver como un movimiento con una causa real se torne en un movimiento politiquero, en el que el grupo Conservador aprovecha a invertir recursos de todo tipo lográndose despegar por completo de la causa original con el fin de golpear al gobierno en turno y buscar debilitarlo constantemente. Es triste ver cómo la ignorancia que se nos ha sembrado históricamente impide ver que este grupo se está aprovechando del hartazgo que ellos mismos provocaron al momento de la repartición parcial de privilegios. Pero es más triste ver cómo se busca satisfacer las necesidades de poder de unos cuantos a costa de enfrentamientos físicos entre el pueblo mexicano sin importar los resultados, siendo que jamás la Derecha por definición estará de acuerdo con salirse de la estructura lineal de “la sociedad ideal”, buscando enardecer más a este grupo en donde hay personas que sólo quieren soluciones y respuestas, y que estoy seguro que no inician en este camino imaginándose destruyendo todo lo que hay a su paso (pero siendo que sea el caso, a esto se le conoce como VIOLENCIA).

Las manifestaciones de los grupos feministas de esta semana han esclarecido que la oposición tomará cualquier cosa que esté a la mano para ayudarse a posicionar como la panacea, incluso aunque ello esté en contra de sus raíces ideológicas, manifestando la innegable doble moral a la que están dispuestos a recurrir.

Concluyo diciéndoles a los opositores que manifestarse a favor de este grupo de mujeres no los convierte feministas, si no en un montón de aprovechados que no les importa lo que pueda suceder con sus vidas ante las confrontaciones físicas provocadas por infiltrados que sólo buscan generar caos con fines politiqueros… A esto, lejos de apoyo, yo le llamo Cosificación de la Mujer.

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